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Dos de las lecturas recientes que más me han impactado han sido las 95 tesis del Cluetrain Manifesto y la normativa del Washington Post sobre uso y presencia de sus periodistas en las Redes Sociales. Del primer documento lo que más me llamó la atención fue su "antiguedad" ya que data del 1999. Tiene un carácter cuasi-profético ya que se han ido cumpliendo las predicciones punto por punto. Y sigue de actualidad ya que será el libro de referencia en el próximo Monday Reading Club.
Del segundo escrito, la polémica normativa del WaPo (Washington Post), lo que más me llamó la atención fue la frase "All Washington Post journalists relinquish some of the personal privileges of private citizens", es decir, "Todos los periodistas del Washington Post carecen de algunos de los privilegios personales de los ciudadanos privados". Esto lo dicen para justificar que el hecho de que sus periodistas, siempre que hablen en las Redes Sociales, no lo pueden hacer a título personal, sino siempre como miembros del periódico ("Post journalists must recognize that any content associated with them in an online social network is, for practical purposes, the equivalent of what appears beneath their bylines in the newspaper"). Es una manera peculiar de acallar las dos conversaciones que se mencionan en el Cluetrain Manifesto: "Existen dos conversaciones llevándose a cabo. Una dentro de la empresa. Otra con el mercado" (Tesis 53). Si todos los perfiles de las personas físicas se reducen al perfil de la persona jurídica que es la empresa se acaban las conversaciones tanto internas como externas, por dos motivos:
  1. Se acaban las conversaciones internas porque si todos los trabajadores son una única persona jurídica no puede haber diálogo, simplemente monólogo.
  2. Se acaban las conversaciones con el mercado porque "las corporaciones no hablan en la misma voz que estas conversaciones interconectadas. Para su "audiencia objetivo", las compañías suenan huecas, opacas, literalmente inhumanas" (Tesis 14).
¿La empresa es propietaria del perfil público de sus trabajadores?
A priori esta pregunta nos escandaliza a todos, pero si la pensamos detenidamente y con una mentalidad un poco más "conservadora" hemos de reconocer que tiene parte de razón. La imagen de la empresa va indisolublemente asociada a la imagen del trabajador. Las personas que son, como suele decirse, la "cara de la empresa". Creo que la manera como los trabajadores gestionan su imagen pública en las redes sociales será un factor determinante para las empresas a la hora de contratar a un candidato. Igual que se mira el aspecto físico y la indumentaria buscando indicios de que la persona es idónea para el puesto, lo mismo se hará (y se está haciendo) con la presencia en las redes sociales.
Ahora bien, una cosa es mirar las habilidades comunicativas de un candidato y su responsabilidad en el uso de los medios sociales y otra muy distinta apropiarse de su imagen pública. Creo que deben existir normativas internas que regulen el uso de las Redes Sociales en la empresa, pero no para controlar y dirigir el discurso de las personas, sino para garantizar que se comunica de manera eficaz y eficiente, siguiendo las buenas prácticas que dictan el sentido común y la experiencia de los que llevan tiempo en esto. Se trata de diseñar normativas que en vez de decirte "las páginas personales online no son el sitio para la discusión de asuntos internos (...) ni para la información relacionada con los negocios del periódico" (Normativa del WaPO), te recuerden que se ha de adaptar el discurso y la información que se publica al medio o plataforma de comunicación online que se está utilizando. Los asuntos internos es preferible tratarlos en la intranet... aunque es necesario que esta intranet tenga unas mínimas condiciones de salubridad comunicativa: "Cuando las intranets corporativas no se limitan por el temor y normativas, el tipo de conversación que promueven resulta notablemente parecido a una conversación de los mercados conectados en red" (Cluetrain Manifesto Tesis 48).
¿Un nuevo "Muro de Berlín"?
Las empresas, especialmente las que tienen políticas de recursos humanos más conservadoras, levantan un muro infranqueable entre las personas que están dentro de la empresa y las que están fuera. Gran parte de la preocupación de los directivos es reforzar esos muros para lograr tener el control total del "discurso" de la empresa. Son límites que están condenados a desvanecerse, ya que las personas de uno y otro lado del muro quieren encontrarse. Lo dice la Tesis 93 del Manifesto: "Estamos tanto adentro de empresas como fuera de ellas. Los límites que separan nuestras conversaciones semejan el muro de Berlin hoy, pero son sólo un estorbo. Sabemos que caerán. Trabajaremos de ambos lados para hacerlos caer". Creo que el paralelismo es muy bueno, porque bajo mi punto de vista "la caída del muro" será similar en ambos casos: liderada por las personas, pacífica, no traumática y relativamente rápida.

1 comentarios:

piwibrim dijo...

Very intereresting reading. thx

nolvadex

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