Blog EnQuarentena
El otro día actualicé la guía de introducción a Twitter que redacté en mayo. En mayo mi principal destinatario fue @josepmiro y en esta otra ocasión ha sido @gonzalodecastro el que se ha atrevido a adentrarse en este mundo. Tanto uno como el otro son compañeros de trabajo (que se suman a los otros trabajadores de la casa que también están en Twitter) y el principal interés que tienen en usar esta herramienta para:
  1. Comunicación interna: conocer las áreas de interés, temas de investigación y artículos que se están leyendo en la casa.
  2. Formación continua: seguimiento de los diferentes actores del campo de interés y de sus ideas sin tener la necesidad de suscribirse a su blog (en caso de que lo tengan) o al newsletter de la organización en la que trabajen.
No digo que estos sean los únicos motivos por los que usar una red social, pero creo que sí que son dos buenas razones para utilizarla como una herramienta de trabajo más.



Dentro de la guía hago una mención especial a la importancia de establecer una estrategia personal antes "lanzarse a Twitter". Este paso previo supone una inversión de tiempo que se ve fuertemente compensada al evitar la frustrante sensación de haberse agotado "peladeando" para descubrir que no se ha llegado a ningún objetivo específico. Un simple (que no sencillo) plan estratégico podría consistir en redactar una Misión, Visión y Valores para tu perfil en Twitter. Aquí os dejo un cuadro resumen con cuatro perfiles de ejemplo (clic para agrandar):

En el anterior post utilicé Issuu para la visualización del documento y en esta ocasión he utilizado Slideshare. De Issuu se agradece mucho su visualización. De Slideshare que su base social es más amplia y activa y que permite tener agrupados todos los docs publicados (presentaciones, hojas de cálculo y textos). Además dispone de una nueva función que permite importar directamente desde Google Docs. Otro punto a favor es que permite la creación de slidecasts que son podcasts (grabaciones de audio) unidos a una presentación. Esto último lo dejo para más adelante...
Si tú sabes leer y escribir y yo no, entre tú y yo hay una diferencia sustancial que puede marcar el desarrollo de nuestras vidas. Si lo extendemos a toda una sociedad, la división entre alfabetizados y analfabetos puede ocasionar una auténtica fractura que conduzca a una estratificación social, ya que unos tendrían más oportunidades y conocimiento que los otros. En Catalunya por suerte gozamos de la enseñanza gratuita obligatoria hasta los 16 años que garantiza (al menos teóricamente) la igualdad de oportunidades para todos. De esta manera se logra la llamada inclusión social.
De las clases sociales a las clases digitales
A causa de la revolución digital y el auge de las telecomunicaciones de los últimos 15 años nos encontramos con una nueva amenaza para la inclusión social: el analfabetismo digital. La falta de competencias en Tecnologías de la Información y de la Comunicación sumado al excesivo coste mensual (alrededor de 40€) que supone en España el acceso a la telefonía e Internet, provocan que poco a poco se generen dos clases sociales con oportunidades muy diferentes: los conectados y los desconectados. Estas diferencias entre unos y otros es lo que conocemos como la brecha digital.
Algunos datos reveladores
Para ilustrarlo he representado unos datos recopilados por el IDESCAT referentes al uso de las TIC en los hogares catalanes. En concreto nos centramos en un indicador: el uso de Internet en los últimos 3 meses.
Uso de Internet
En cada sociedad hay colectivos más vulnerables encuanto a la alfabetización digital. Por ejemplo, en regiones de gran dispersión geográfica, son los habitantes de núcleos de población pequeños los más desfavorecidos. No es el caso de Catalunya, donde apenas se registran diferencias en este aspecto. Otra cosa diferente sucede con los dos colectivos más vulnerables : los mayores de 65 años y los asalariados con ingresos inferiores a los 1100€ al mes. Sólo un 19.4% de los mayores de 65 se había conectado en los últimos 3 meses en comparación con el 93.5% de los adolescentes que sí que lo habían hecho. Siguiendo una proporción similar, sólo el 22.9% de las remuneraciones bajas se había conectado, cifra que contrasta con el 93.3% de las remuneraciones altas.
Hay algunas causas que explican estas diferencias. Los adolescentes, la mayoría estudiantes, tienen mayores competencias en TIC y en muchas ocasiones pueden acceder a Internet desde los centros de formación. De igual manera las remuneraciones altas es muy probable que usen las TIC para su trabajo diario y que puedan acceder a Internet desde sus centros laborales. No obstante, conocer las causas de la brecha digital no significa que dicha brecha esté justificada. "Claro, si no necesitan Internet en su trabajo, lo normal es que lo desconozcan". Esta actitud respecto a la alfabetización digital nos parece aceptable, pero ¿qué pensaríamos de la misma actitud respecto a la alfabetización? "Claro, si no necesitan leer y escribir en su trabajo, lo normal es que lo desconozcan". Por lo tanto, no cabe la actitud de resignación, sino que debe empezar una batalla por la inclusión digital que ayude a preservar en nuestros días la inclusión social.
Un puente de esperanza que conecta ambos lados de la brecha
Después de seguir navegando por los datos encontré un flanco por donde podría librarse la batalla de la inclusión. La verdad es que es una idea recurrente pero nunca la había podido apoyar con cifras. Veamos de qué hablo:
Uso de Internet
Tal como nos dice nuestra experiencia cotidiana, existe una penetración mucho mayor en la sociedad (y también en los dos grupos estudiados) de la telefonía móvil en comparación con el uso de los equipos informáticos. De esta manera, aunque sólo el 24.9% de los mayores de 65 hayan usado alguna vez un ordenador, sin embargo los que alguna vez han usado el móvil llegan al 70% (casi el triple). Las personas con baja remuneración tienen una mayor experiencia en el uso de los equipos informáticos (en parte gracias a los más de 20 años de "clases de informática" en la escuela), si bien los que alguna vez han usado el móvil casi doblan a los usuarios informáticos.
Ante este panorama la estrategia la podría diseñar un niño: el caballo de Troya necesario para subsanar la brecha digital está en la telefonía móvil. Los móviles son ordenadores simplificados, con gran popularidad, relativamente asequibles, de uso generalizado y que también permiten acceder a Internet. La táctica para conseguir este objetivo tiene que ser abordada desde una perspectiva multidisciplinar, pero si me permitís una solución "periodística" se podría resumir en: "Internet a través del móvil subvencionado por el Estado para Mayores de 65 y trabajadores con un salario bruto anual inferior a los 15.000€". Ahora en serio, hemos de plantearnos un acceso a Internet a través del móvil económico y real, que pueda suponer la puerta de acceso a la red de los colectivos con más riesgo de quedarse off-line.

Mis cinco rincones mágicos de Barcelona

He estado un rato actualizándome sobre Google Maps (hacía demasiado tiempo que no le dedicaba más de dos minutos seguidos) y me ha gustado mucho la opción de crear mapas personalizados (sí, sí, ya sé que está desde hace mucho tiempo). Para practicar he hecho uno con mis cinco rincones mágicos de Barcelona. ¿Cuáles son los vuestros?

Ver Mis cinco rincones mágicos de Barcelona en un mapa más grande
Siguendo con el post existencial del otro día en el que me preguntaba qué es Twitter, ahora me estoy preguntando qué son en general los Social Media o, dicho en castellano, los Medios Sociales de Comunicación. Uno siempre puede recurrir a la definición de la Wikipedia que se resume en creación de contenido por parte de los propios usuarios mediante las nuevas tecnologías. La verdad es que lo he estado pensando y difícilmente se podía decir más en menos palabras. En esta frase queda condensada la Trinidad que rige los medios sociales Contenido-Usuarios-Tecnología.
En las empresas lo fácil es poder asignar una tarea a un Departamento y pedirle resultados. Pensemos que, a los oídos de algunos directivos, interdepartamental es simplemente un sinónimo de dolor de cabeza. Para otros ecosistemas empresariales, interdepartamental es sinónimo de lucha de poder para ver quién se queda con el pastel. En las empresas maduras, interdepartamental es necesariamente la manera de interactuar para sobrevivir en el futuro.
El triángulo de los Medios Sociales (contenido-usuarios-tecnología) se traduce en lenguaje empresarial-tradicional en contenido que generar (Departamento de Comunicación), usuarios-consumidores a los que captar (Departamento de Márketing) y soluciones tecnológicas que comprar (Departamento de Tecnologías de la Información). Veamos qué defectos tiene esta traducción del triángulo.
En una empresa fuertemente atomizada y burocratizada, ante el reto de los Medios Sociales, se optará por asignar la tarea a un Departamento concreto que deberá regirse por un protocolo escrito y que, por lo general, interactuará poco con el resto. El triángulo de los Medios Sociales se deformará necesariamente hacia alguno de sus vértices. En empresas con directivos obsesionados con captar clientes se cederá el control de los Social Media a Márketing y con toda seguridad tendrán resultados (medibles en ROI) más bien pobres porque a los usuarios no les gusta que interaccionen con ellos simplemente para venderles algo. Si se ven simplemente como un medio de comunicación, los Medios Sociales se convertirán simplemente en un sitio donde poner enlaces a las notas de prensa y blogs corporativos con resultado también pobres ya que a los miembros de las redes sociales no les interesan los mensajes institucionales. Si se ve como una simple cuestión tecnológica se tratará de resolver el problema con la adquisición de alguna solución que tendrá un resultado también pobre, porque la interacción humana no puede programarse. Cualquier solución simple, tradicional y monodisciplinar implica no abordar el problema en toda su complejidad y tendrá resultados frustrantes.
La traducción del Triángulo de los Medios Sociales al lenguaje empresarial-tradicional tiene otro problema: la visión deformada. De esta manera, al abordar la cuestión de los Medios Sociales se puede deformar el lado comunicativo para transformarlo desde una creación e intercambio bidireccional de contenidos hasta un servicio unidireccional de mensajes institucionales. Se puede deformar la vertiente humana para transformarla desde un punto de encuentro de usuarios-personas hasta un nicho de mercado de potenciales consumidores. Y evidentemente, se puede deformar el factor tecnológico para transformarlo desde una herramienta para la interacción directa e instantánea hasta la excusa para justificar importantes inversiones en plataformas y desarrollos tecnológicos.
Dicho de otra manera ir a los Medios Sociales a reproducir los mensajes institucionales no interesa a nadie, si los usuarios se sienten tratados como potenciales consumidores se sentirán todos molestos y si se pretende resolver el problema comprando tecnología sólo se beneficiará a algunos (véase las empresas que venden tecnología). Se trata de ser sutiles: presentar los valores de la organización en vez de su mensaje corporativo, pensar en los usuarios como potenciales “customer evangelists” en vez de potenciales compradores, pensar en las herramientas tecnológicas como un medio para el fin perseguido y no como la “solución” al problema.
El reto de los directivos mantener el equilibrio de ese triángulo. La importancia de afrontar este reto cuanto antes se resume en esta presentación (está en inglés):
Inspirándome en una web que me ha llegado al Twitter a través de @edobejar, se me ha ocurrido una lista de Diez Mandamientos que uno debe cumplir si no quiere que las redes sociales se conviertan en su infierno particular. Como en todos los contenidos similares, se trata de indicaciones de puro sentido común, pero ya se sabe, el sentido común es el menos común de los sentidos. Venga, vayamos allá:
El primero es "Amarás tu imagen por encima de todas las cosas"
Por tanto, no pondrás en Facebook fotos de la vez que te disfrazaste de prostituta, ni aquella foto en la que apareces haciendo un calvo. Tampoco pondrás en abierto en Youtube el vídeo en el que apareces borracho en el karaoke ni el que te hicieron en el campo de fútbol cuando insultabas al árbitro. Si lo haces, al menos establece las condiciones de seguridad para que no pueda ser difundido arbitrariamente.
El segundo es "No escribirás tu password en vano"
Es decir, no escribirás el password en ningún sitio que no sea un recuadro de una web que esté específicamente destinado a introducir el password. Por tanto, no dirás tu password a tu mejor amigo, ni a "tu amiga del alma inseparables desde parvulario", ni a esa persona de la que te fías mucho para que mire si tienes mensajes en Facebook. Tu pareja tampoco es alguien a quien debas confiar tu password... quién sabe lo que puede pasar en el futuro.
El tercero es "Respetarás las preguntas secretas"
Muchos sistemas ofrecen la posiblidad de responder a preguntas secretas para poder obtener los passwords. Por ejemplo, uno no recuerda la contraseña y la pregunta es ¿Cuál es el nombre de mi perro?. Si tú has puesto medio millón de fotos de Bobby en Facebook, será muy fácil la respuesta. Por tanto, nunca puedes compartir información relacionada con preguntas secretas.
El cuarto es "Respetarás el domicilio y el teléfono de tu padre y de tu madre"
Cuando me piden mi domicilio (en un banco, por ejemplo) muchas veces doy el de mi madre. En las Redes esto está prohibido por el cuarto mandamiento. Nunca digas dónde vives ni cuál es tu teléfono particular.
El quinto es "No revelarás los bienes propios"
Tanto si son muchos como pocos, es un detalle que es mejor omitir. Si te has pillado los dedos comprando diez pisos de El Pocero o si te ha tocado la herencia de la abuela en exclusiva, no se te ocurra dejarlo por escrito en tu perfil del Facebook.
El sexto es "No publicarás conversaciones impuras"
Bueno, este me ha quedado un poco forzado. Cuando digo impuras me refiero a privadas. No es bueno publicar conversaciones privadas en las Redes Sociales. Si quieres quedar el sábado con Jenny en el Centro Comercial a las 17.00 no se te ocurra escribírselo en el muro. Usa la cabeza... seguro que encuentras 1358 maneras de hacérselo saber de manera confidencial.
El séptimo es "No robarás secretos de tu empresa"
Bueno, no es que los robes tú... pero si escribes abiertamente de cuestiones confidenciales de tu trabajo no dudes en que siempre habrá alguien de la competencia dispuesto a sacar tajada.
El octavo es "No irás alardeando de tus planes sociales"
Si por fin has conseguido quedar con Jenny para ir al Centro Comercial el sábado a las 17.00, por favor... no se lo digas a todo el mundo!! Mucho menos si piensas invitarla al teatro, si vas a usar el coche de papá o si llevarás el iPod con tal o cual música... Lo pones en bandeja para que algún listillo te quite el billete de 50€, el iPod, el coche de papá... y ¡si te descuidas hasta a Jenny!
El noveno es "No consentirás miradas a las fotos de tus hijos"
Si tienes el Facebook lleno de las fotos de tus hijos, con sus nombres, sus juguetes y sus gustos, y encima dices "esta noche no estoy en casa: cena romántica con mi marido a solas en la playa" ya has dado todas las pistas necesarias para que el c*br*n de turno pueda llevar a cabo alguno de sus planes perversos. Pon fotos de tus hijos si quieres, pero asegúrate de que sólo las vean las personas con permisos para hacerlo. También recuerda el octavo mandamiento y sé un poco discreto con tus planes sociales.
El décimo es "No autopublicarás contenido de una red social a otra"
Está de moda habilitar servicios para que lo que escribes en Twitter se escriba en Facebook, luego en Linkedin (red profesional) y por último que le llegue un mail a tu madre avisándole de todo ello. Puede ser muy cool, pero te va a dar problemas. La frase "ha sido un p*t* día" en Facebook es inocua, en Twitter es no recomendable, en Linkedin puede ser terrible y cuando lo lea tu madre será catastrófico, porque te quedarás sin cenar. Cada público requiere su lenguaje.
Como los mandamientos, todos se resumen en uno: "Pensarás (con la cabeza) cinco segundos antes de publicar algo"
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