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Palabras nuevas (payopony, picateclas) y el latín

El lenguaje, como entidad con vida propia, evoluciona, se adapta a las nuevas realidades y está en constante cambio. Los abanderados del "quod scriptum, scriptum est" (lo escrito, escrito está) sin duda preferirán el latín, ya que al no estar en boca del vulgo su evolución se ha detenido. A veces me pregunto si los partidarios de la eutanasia no pedirán también que dejen morir al pobre latín. Es una lengua que sufre un encarnecimiento terapéutico con tal de mantenerla con vida. Se alimenta con una sonda que le va proporcionando nuevas palabras (televisión, medios de comunicación...) para que siga siendo una herramienta válida. De hecho es la lengua oficial de la Iglesia y el pan de cada día de legiones de profesores de filología.
Me he ido por las ramas... Yo quería explicar las palabras que, como adolescente en pleno pavo, voy repitiendo a la mínima oportunidad, simplemente porque me parto de risa con ellas. La primera es de origen gitano: payopony. Ésta es una palabra compuesta por "payo" que es la manera como los gitanos designan a las personas que no son de su raza y "pony" que es una especie animal similar al caballo pero más pequeño. Así pues, los gitanos haciendo gala de su ancestral irreverencia, han bautizado a los latinoamericanos que conviven con nosotros con este apelativo tan particular: payopony.
La otra palabra es picateclas. También es una palabra compuesta, en este caso por el verbo "picar" entendido como presionar y el sustantivo "teclas", que designa los botones de un teclado informático. Es una palabra muy acertada porque resume perfectamente a qué me dedico durante 10 horas diarias: simplemente a eso, a picar teclas. Si uno entra en mi departamento y se sienta durante media hora, dejando de lado los comentarios frikis de los programadores, lo único que escucha es eso: el picar y repicar de teclas. Es un sonido que no me desagrada (es preferible al sonido de las antiguas máquinas de escribir) pero que no suelo resistir más de 60 minutos diarios. Por eso, acabo poniéndome música. La música no deja de ser otra forma más de picar teclas, pero mucho más incisiva y evocadora.

1 comentarios:

Encontrando el camino dijo...

Cómo "adolescente en pleno pavo"...
Je je je... dí que sí, forever young si no se demuestra lo contrario :D

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