Blog EnQuarentena
La Ciudad del Vaticano cuenta con un diario muy famoso en el mundo. Es el llamado "Osservatore Romano". Es el medio de comunicación escrito oficial. En él se recogen todo tipo de noticias referentes a la actualidad eclesiástica.
Una de las noticias del viernes pasado resultó ser muy singular: el "perdón" a John Lennon, 42 años después de su declaración más incendiaria, en el más estricto sentido de la palabra.
Resulta que el pobre John, protagonista de la primera gran gira mundial de un grupo de pop de la historia, se quedó perplejo ante tantos recibimientos masivos. Llevado de la emoción pronunció las míticas palabras "somos más conocidos que Jesucristo". Y tenía bastante razón, sus canciones habían calado en lugares en los que todavía no habían oído hablar del Evangelio.
Las reacciones no se hicieron esperar. Los americanos principalmente fueron los más viscerales. Católicos y Protestantes se lanzaron a las calles para amontonar sus discos de vinilo y prender hogueras. En los documentales puede verse con total claridad: adolescentes rubias al estilo de las "Vírgenes Suicidas" de Sofía Coppola se acercaban entre sollozos al fuego purificador para deshacerse de sus tan veneradas copias.
Ahora, 42 años después, el Vaticano publica que lo de Lennon fue "una ocurrencia de un joven de clase obrera sobrepasado por un éxito inesperado" (...) "años eran de contestación juvenil, excesos, huidas hacia delante, donde todo parecía posible y lícito". Ahora, con el tiempo, y visto el panorama el Vaticano reconoce el "talento verdadero y capacidad inigualada de componer canciones populares con este tipo de ligereza eufórica". Algo muy alejado de la música actual: "estereotipada, estandarizada y muy lejos de la creatividad que tenía la banda de Liverpool".
Conclusión: 42 años no han servido absolutamente para nada. Se censuró a Lennon, se dijo que The Beatles sólo hacían ruido, que aquello no podía ser música y bla, bla, bla. Ahora no, que tenían una "capacidad inigualada de componer canciones" y que lo que hay ahora sí que es un desastre. ¿Es que no vamos a aprender? ¿De qué sirvió machacar a Lennon en su día? Simplemente para crear heridas que hay que cerrar como se pueda 42 años después. Y no contentos con eso, en vez de aprender la lección y respetar la creación musical de hoy día se vuelve a la carga con la música actual: "estereotipada, estandarizada y muy lejos de la creatividad que tenía la banda de Liverpool". ¿Qué son en el Vaticano, críticos de arte? Para qué dicen eso, si de aquí a x años quedarán en evidencia (si no lo están quedando ya). Como diría el Abbé Pierre: "Dios mío, ¿por qué?"
Y por cierto, lo de mencionar que Lennon era de "clase obrera" me parece muy clasista. ¿Es que hoy día hay alguien (exceptuando los comunistas de rancio abolengo) que haga ese tipo de distinciones?
En fin... quédese esta reflexión en cuarentena.

1 comentarios:

Javi dijo...

Bueno, tal vez entonces fueran más conocidos que Jesucristo... pero me parece que ahora y dentro de, digamos, 420 años, la cosa será más bien distinta. Aunque pasen a ser clásicos, no creo que llegue a hablarse más de ellos que de Wagner o Beethoven.

Naturalmente esto también es una reflexión. Si es cierto que los Beatles eran más conocidos que Cristo, la culpa es nuestra y deberíamos pensar a qué se debe.

Un fuerte abrazo.

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